Rodrigo reseñó La tía Tula de Miguel de Unamuno (Biblioteca Andrés Bello)
Abejitas: son todas tías
5,0 stars
Estaba pensando que de haber leido este libro en mi temprana juventud tal vez habría decidido diferente acerca de matrimonios e hijos. Ahora que pongo esa idea por escrito me doy cuenta de que la clave está en "haber leido" pues la lectura que le doy sólo es posible con la experiencia que me dan los años.
Incluso recuerdo que por entonces mi viejo padre había comentado, así al margen, que mejor sería casarse joven, con ese ardor, a la primera. Él se casó joven según yo pero tarde según él, tenía treintaytantos. Cómo cambian los tiempos.
Una antropóloga historiadora natural que leí adopta la perspectiva del crío para ir contra los argumentos dese autor que analiza lo primate de los seres humanos. Tarzanista, lo llama, haciendo mofa de la glorificación de músculos poderosos y de las explicaciones que da a nuestra conducta y anatomía, todas a partir …
Estaba pensando que de haber leido este libro en mi temprana juventud tal vez habría decidido diferente acerca de matrimonios e hijos. Ahora que pongo esa idea por escrito me doy cuenta de que la clave está en "haber leido" pues la lectura que le doy sólo es posible con la experiencia que me dan los años.
Incluso recuerdo que por entonces mi viejo padre había comentado, así al margen, que mejor sería casarse joven, con ese ardor, a la primera. Él se casó joven según yo pero tarde según él, tenía treintaytantos. Cómo cambian los tiempos.
Una antropóloga historiadora natural que leí adopta la perspectiva del crío para ir contra los argumentos dese autor que analiza lo primate de los seres humanos. Tarzanista, lo llama, haciendo mofa de la glorificación de músculos poderosos y de las explicaciones que da a nuestra conducta y anatomía, todas a partir de complacerle como macho, como chico. Este libro es un poco así. La Tía Tula toma la perspectiva de los críos, de los hijos. Aún así al cabo descubre que también era su propio afán de ser amada.
Me da algo de vergüenza andar comentando. ¿Yo qué sé deso?
Algunas reflexiones que no me sueltan: Eva no tuvo madre, no heredó humanidad. El cristianismo es una religión de hombres: padre, hijo, espíritu santo. ¿Mujeres? Van y le piden más vino al mismísimo mesías. El vino aliviana, ayuda a olvidar. "¿Qué tengo que ver contigo, mujer?" responde el muy insolente, ni para llamarla madre. "Hombre al fin", piensa avergonzada nuestra heroina.
También pensé en la poética de Kim Stanley, cómo es voluptuosa, cómo se pierde en los paisajes, cómo nomás conecta el flujo de conciencia. Total: todo avanza la trama. La trama es también esas texturas, la sensación de esos ambientes.
Este libro no es así. Es más como "Crimen y Castigo": cada palabra está pensada minuciosamente. Un poco como es la Tía Tula, directa, concisa, seria, nada de juegos, ¿para qué juegos? Ay pero cuando se despide de su muñeca. Y su atisbo: muñecos todos.
La escala de estrellitas otra vez demasiado estrecha.