Amado y reverenciado, el rey Juan el Presbítero murió a una edad muy avanzada el día de San Tunath. Algunos de los más ancianos recordarían que fue en esa misma epifanía, ochenta años antes, cuando el valeroso rey mató al dragón Shurakai y cimentó las bases de un próspero y plácido reinado. Pero ahora, todas las naciones de Osten Ard lamentaban la gran pérdida y temían lo que les depararía el porvenir. ¿Cómo podría continuar todo igual cuando el Preste Juan ya no estaría para gobernar desde el Trono del …
Amado y reverenciado, el rey Juan el Presbítero murió a una edad muy avanzada el día de San Tunath. Algunos de los más ancianos recordarían que fue en esa misma epifanía, ochenta años antes, cuando el valeroso rey mató al dragón Shurakai y cimentó las bases de un próspero y plácido reinado. Pero ahora, todas las naciones de Osten Ard lamentaban la gran pérdida y temían lo que les depararía el porvenir. ¿Cómo podría continuar todo igual cuando el Preste Juan ya no estaría para gobernar desde el Trono del Dragón?
Las dudas sobre el futuro solo permanecerían en segundo plano durante los cuarenta días que durase el velatorio. En ese tiempo, hasta las viejas rivalidades entre clanes serían olvidadas y el cuerpo del monarca congregaría a su alrededor a amigos y enemigos de toda la vida. Después del funeral... nadie se atrevía a vaticinar nada. La leve presencia del fantasma de la guerra comenzaba a atemorizar a los espíritus más conscientes y su fatídica sombra se proyectaba ya en el horizonte. Como una tormenta a punto de descargar todo su poder, la fuerza de la magia negra acechaba como una bestia a su presa. Muchos ignoraban su presencia, salvo la hermética Liga del Pergamino. Solo ellos conocían el camino para defenderse contra la amenaza: tendrían que recuperar las tres espadas de poder, perdidas desde la noche de los tiempos. Una ruta peligrosa hacia la paz, maldecida por las oscuras fuerzas del averno.
I have learned my lesson about picking up fantasy novels with silly covers from the little free library down the street. The only reason I finished this was because about 200 pages in I started hate reading it to make fun of all the derivative tropes and mild sexism baked in everywhere. Really should have abandoned reading this one.